Contratos bancarios y sus características

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En una primera aproximación parece lógico entender que en el término “contratos bancarios” se engloben los contratos que realizan los bancos o que permiten articular la actividad que estos desarrollan. Sin embargo en la actualidad tal asimilación no resulta enteramente correcta, ya que las actividades comprendidas en dicho término pueden ser desarrolladas hoy día, además de por los bancos, por otra serie de empresas que se engloban dentro del término “entidades de crédito”.

Así pues resulta más correcto referir el término “contratos bancarios” a la actividad de las entidades de crédito en general que al más restringido de los bancos en particular. Por lo que podemos decir que son contratos bancarios aquellos que realiza o en los que interviene una entidad de crédito.

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Índice del artículo

LAS ENTIDADES DE CRÉDITO

Son empresas que tienen como actividad recibir fondos del público aplicándolos  por cuenta propia a la concesión de créditos u operaciones de análoga naturaleza.

En definitiva se trata de empresas que tienen por objeto intermediar en la concesión de crédito, captando por un lado recursos de los clientes y, por otro lado, empleando tales fondos para conceder créditos a terceras personas por cuenta y riesgo propios.

Tipos de entidades de crédito

Se encuentran tanto los bancos, las cajas de ahorro y las cooperativas de crédito, como los denominados “establecimientos financieros de crédito”. Éste último, son entidades que no pueden captar fondos del público en forma de depósitos, préstamos, u otras operaciones similares. De esta forma limita su actividad a la concesión de créditos o préstamos en sus diversas variantes, tales como la financiación de compras a plazos, el crédito al consumo, el factoring, el arrendamiento financiero (leasing), la emisión de tarjetas de crédito, o la emisión de avales y garantías.

EL RÉGIMEN JURÍDICO DE LAS ENTIDADES DE CRÉDITO

El Derecho Bancario

El régimen jurídico de las entidades de crédito, comprende el conjunto de normas que regulan a las entidades de crédito y su actividad económica.

Esta normativa se encuentra dispersa en múltiples normas jurídicas, entre las que destacan por su importancia la Ley 26/1988, de 29 de julio, de Disciplina e Intervención de las Entidades de Crédito (LDIEC), y la Ley 44/2002, de 22 de noviembre, de Medidas de Reforma del sistema Financiero, más conocida como “Ley Financiera”. Normas a las que se suman diversos Reales Decretos, Órdenes Ministeriales, y Circulares del Banco de España.

Los órganos de supervisión

La actividad bancaria se encuentra sometida a un estricto régimen de supervisión a fin de garantizar su correcto desarrollo y los derechos de las personas que se relacionan con las entidades de crédito.

Dicha actividad supervisora viene desarrollada básicamente por el Banco de España. Actualmente, algunas de esas funciones han pasado a estar atribuidas al Banco Central Europeo (BCE). Si bien la ejecución de algunas de esas competencias del BCE se descentralizan en los bancos centrales nacionales. Por lo que en la práctica el principal Órgano supervisor en España en materia bancaria sigue siendo el Banco de España.

LOS CONTRATOS BANCARIOS

La actividad bancaria

La actividad bancaria consiste en la intermediación en el crédito. Es decir, en recibir de unos clientes depósitos de dinero (operaciones pasivas), que por otro lado conceden a otros que lo necesitan a través de diversos procedimientos (operaciones activas), lucrándose con la diferencia entre la retribución que se paga a los primeros y la que se percibe de los segundos.

Pero además las entidades de crédito prestan a sus clientes un conjunto cada vez mayor de servicios retribuidos, por los que ni reciben ni conceden crédito, con el fin de atraer clientela e incrementar sus operaciones pasivas.

Naturaleza de los contratos bancarios

En principio se consideran de naturaleza mercantil ya que por un lado porque se encuentran recogidos en el Código de Comercio y porque en su realización es imprescindible que intervenga una empresa bancaria.  por lo que tales contratos se configuran como contratos de empresa, y en consecuencia se ratifica su carácter mercantil, sea cual sea la condición personal de la parte que contrata con la entidad de crédito.

Esta naturaleza mercantil no ha sido impedimento para que en este ámbito hayan experimentado un gran desarrollo las normas de protección de los consumidores, a los que en este caso denominaremos “usuarios bancarios”, cuestiones de las que nos ocuparemos más adelante.

Elementos de los contratos bancarios 

Elementos personales. Las partes contratantes

En cualquier contrato bancario intervienen como partes contratantes una entidad de crédito y un cliente. En relación con las entidades de crédito vale lo dicho en la introducción a este tema.

Y en relación con el cliente, en una situación de desigualdad respecto de la entidad de crédito, ya que la entidad predeterminará las condiciones de la relación contractual, imponiendo dichas condiciones al cliente. Al cliente, no le quedará otra opción que adherirse al contrato en todos sus términos o rechazarlo de plano, pero sin opción a negociar dichas condiciones preestablecidas.

De esta circunstancia se desprende que el cliente bancario requerirá una protección más intensa que la que existe en otros ámbitos de la contratación mercantil. Razón por la cual existe una normativa  y una serie de figuras e instituciones específicamente destinadas a la protección de los clientes de las entidades de crédito. Y además hay que tener en cuenta que cuando el cliente bancario tenga además la condición de consumidor o usuario también será protegido por la normativa general de defensa de los consumidores o usuarios.

El objeto de los contratos bancarios

El objeto de los contratos bancarios, como de muchos otros contratos, es la entrega de una cosa a cambio de un precio. La particularidad reside en este caso en que esa cosa objeto del contrato es el dinero, o una prestación o serie de prestaciones relacionadas con el dinero.

La forma de los contratos bancarios

Con carácter general puede decirse que los contratos bancarios, son válidos y producen obligación y acción en juicio cualquiera que sea la forma en que se celebren, siempre que conste su celebración por alguno de los medios de prueba establecidos en Derecho.

Así pues, no se pueden configurar con carácter general como contratos formales. Sin embargo la realidad termina siendo la contraria, y resulta que por una u otra vía se acaba por establecer para estos contratos una serie de formalidades. Así, se impone la forma escrita para la validez de los préstamos bancarios, las fianzas bancarias y los contratos de crédito al consumo. Mientras que en otros casos esto no es suficiente y se impone además la realización en documento público y la posterior inscripción registral del mismo, como sucede en el caso de la hipoteca bancaria.

Cuando no es ninguna disposición legal la que impone la forma escrita serán los propios contratantes, quienes por seguridad jurídica establezcan la forma escrita como obligatoria. También tienden a imponer la intervención de fedatario público en contratos para los que la normativa legal no lo requiere, en aras también a incrementar la seguridad jurídica de las relaciones contractuales.

Clases de contratos bancarios

La clasificación más significativa de los contratos bancarios es la que se realiza en atención a la función económica que desarrollan:

Operaciones pasivas

Son aquellas por las que las entidades de crédito reciben recursos económicos de sus clientes o de otras entidades para aplicarlos a sus fines propios. Son operaciones donde el banco recibe crédito de sus clientes, y lo convierte en deudor de éstos por los capitales recibidos. El banco habrá de restituirles en los plazos y condiciones contractualmente estipuladas.

El principal contrato son el depósito bancario de dinero, las cuentas de ahorro, las libretas de ahorro y las imposiciones a plazo, pudiendo señalarse también en este ámbito el redescuento bancario.

Operaciones activas

Aquellas donde conceden a sus clientes sumas dinerarias o disponibilidad para obtenerlas. Las entidades conceden crédito, al entregar  o poner a disposición de sus clientes las cantidades convenidas, y convertirse por tanto en acreedores de las mismas. Éstas deberán ser restituidas por los clientes en los plazos y condiciones contractualmente estipuladas.

Las principales operaciones activas son el préstamo y la apertura de crédito. Se puede incluir también el descuento bancario y el aval bancario, y otras operaciones financieras tales como el leasing o arrendamiento financiero, el factoring, o el renting.

Operaciones neutras

No son ni activas ni pasivas, sino que son operaciones de gestión. Están destinadas a facilitar o propiciar directa o indirectamente la realización de otras operaciones activas o pasivas. Por cuya realización el cliente paga una comisión.

Son ejemplos de este tipo de operaciones la cuenta corriente bancaria, la transferencia, el alquiler de cajas de seguridad, el depósito y administración de valores, entre otros.

Características de contratos bancarios

Los rasgos caracterizadores fundamentales que presentan los contratos bancarios son los siguientes:

Contratos consensuales

Se perfeccionan por el acuerdo de voluntades de las partes contratantes, y desde ese momento obligan a cumplir todo lo pactado y todo lo que se derive de la propia naturaleza del contrato y de la normativa legal que lo regule.

Excepciones a esta regla algunos contratos que en nuestro Derecho no tienen carácter consensual sino que tienen carácter real. Sucede con el contrato de depósito bancario de dinero y con el contrato de préstamo bancario de dinero, los cuales para perfeccionarse requieren. Además necesita el consentimiento de las partes, la entrega material o la puesta a disposición de la cantidad de dinero objeto del contrato.

Contratos bilaterales

Esto significa que para su realización se requiere la concurrencia de la voluntad de las dos partes intervinientes en la celebración del contrato.

Solamente cabe excepcionar de esta regla al contrato de préstamo, que se configura como unilateral.

Contratos onerosos

Se conciertan para obtener una ganancia y se celebran a cambio de una retribución económica, por tanto no son contratos gratuitos.

Contratos conmutativos

Aquel en que las prestaciones de las partes están preestablecidas, sin que las partes asuman el riesgo de pérdida o ganancia que es consustancial a los contratos aleatorios.

Contratos de tracto sucesivo

Destinados a durar un el tiempo, de los que derivan obligaciones de ejecución permanente o de ejecución periódica, y no obligaciones de ejecución instantánea.

Contratos habitualmente acompañados de un sistema de garantías

Los contratos de los que se deriva una obligación de pago a cargo del cliente bancario suelen acompañarse de diversas medidas de aseguramiento de ese cobro por parte de la entidad de crédito.

Contratos atípicos

En nuestro sistema jurídico no existe una disciplina completa y específicamente aplicable a la contratación bancaria como categoría genérica. En muchos casos nos encontramos bien con normas dispersas reguladoras de cada uno de los contratos, que se regulan por lo pactado entre las partes.

Contratos de adhesión

La característica anterior, genera que se deje un amplio margen de actuación a la voluntad de las partes contratantes.

Lo que sucede es que cuando una de las partes es un cliente bancario y la otra es una entidad de crédito, suele resultar que es ésta la que decide el contenido del contrato. De esta forma se lo impone a la otra parte, al que no le queda otra opción que rechazar de plano el contrato o aceptarlo en todos sus términos.

Las condiciones generales de la contratación en los contratos bancarios

Incidencia de las condiciones generales de la contratación en los contratos bancarios

La concurrencia en la contratación bancaria, ha generado una progresiva tendencia a la homogeneización del contenido de los contratos.

Esta homogeneización se produce precisamente a través de la implantación de condiciones generales de la contratación. Esto sustituye a las condiciones particulares por otras iguales y comunes a todas ellas, excluyéndose por esta vía la voluntad del cliente en la relación contractual.

Condiciones generales y condiciones abusivas en la contratación bancaria

Vamos a plantear las principales condiciones generales que suelen establecerse en los contratos bancarios, para determinar su significado y su alcance. De esta forma estableceremos su validez o su condición de abusivas y por tanto de prohibidas.

Estas condiciones generales usuales habitualmente en la contratación bancaria son las siguientes:

Cláusulas de vencimiento anticipado del contrato

En unos casos resultan admisibles y en otros no, siendo destacables al respecto las particularidades en el ámbito bancario-hipotecario.

Supuestos en los que no resultan admisibles los pactos de vencimiento anticipado

– Fallecimiento del deudor.

– Concurso del deudor.

– Enajenación por el deudor del bien hipotecado.

– Voluntad arbitraria del acreedor.

Supuestos en los que sí resultan admisibles los pactos de vencimiento anticipado

– Deterioro de la finca.

– Aparición de cargas no consignadas en la escritura.

– Impago de plazos de capital o de intereses.

– Incumplimiento de la obligación de asegurar la finca hipotecada.

– Impago de tributos.

– Impago de cuotas de una comunidad en régimen de propiedad horizontal.

Cláusulas de exoneración de responsabilidad

Tienen por finalidad liberar a la entidad de crédito, de las eventuales responsabilidades en que pudiese incurrir derivadas de la ejecución incorrecta o defectuosa del contrato.

Y se trata de condiciones incluidas en el catálogo de cláusulas consideradas abusivas por la Disposición adicional primera, nº 10,  de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (LGDCU):

Disposición adicional primera. Cláusulas abusivas.

A los efectos previstos en el artículo 10 bis, tendrán el carácter de abusivas al menos las cláusulas o estipulaciones siguientes:

  1. La exclusión o limitación de responsabilidad del profesional en el cumplimiento del contrato, por los daños o por la muerte o lesiones causados al consumidor debidos a una acción u omisión por parte de aquél, o la liberación de responsabilidad por cesión del contrato a tercero, sin consentimiento del deudor, si puede engendrar merma de las garantías de éste.
Cláusulas de repercusión sobre el usuario de errores o actuaciones negligentes

Se trata también de condiciones incluidas en el catálogo de cláusulas consideradas abusivas por la Disposición adicional primera, nº 21,  de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (LGDCU):

Disposición adicional primera. Cláusulas abusivas.

A los efectos previstos en el artículo 10 bis, tendrán el carácter de abusivas al menos las cláusulas o estipulaciones siguientes:

  1. La transmisión al consumidor de las consecuencias económicas de errores administrativos o de gestión que no le sean imputables.
Cláusulas de compensación

El Tribunal Supremo ha declarado en algunos casos la inadmisibilidad por tener carácter de abusivas de una cláusula de compensación entre cualesquiera saldos de las cuentas abiertas a nombre del acreditado.

Emisión de pagarés en blanco

Se considera una práctica bancaria fraudulenta y abusiva obligar al cliente a firmar un pagaré en blanco como forma de garantía. Y esto con la idea de que en caso de reclamación contra el cliente la entidad de crédito pueda rellenar el pagaré con la cuantía que unilateralmente considere que se le debe.

Cláusulas de utilización del año comercial

El Servicio de Reclamaciones del Banco de España (SRBE), ha considerado abusiva la utilización del año comercial como divisor para el cálculo de intereses. Salvo que dicho sistema de cálculo se aplique tanto a las operaciones activas como a las pasivas, en cuyo caso sí se mantendría el justo equilibrio de prestaciones.

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